El Grial: la iniciación en la caballería blanca

18,00

Sin impuestos: 17,31

Autor/es
San Grial, Juan De
ISBN13
9788494567049
ISBN10
8494567047
Tipo
LIBRO
Páginas
428
Año de Edición
2016
Idioma
castellano
Editorial:
ASSOCIACIó PER L?ESTUDI DE LA CULTURA CàTAR
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 'El Grial, la Iniciación en la Caballería Blanca’  recoge grano a grano, literalmente, el tesoro espiritual de la caballería cátara y bogomila, reinterpretando su historia en la civilización moderna. 


   El autor, al rehabilitar la imagen elevada del caballero, que descansa en la base de la cultura mundial, restaura el legado espiritual de la dinastía de los desposines, restablece el arquetipo de los hiperbóreos e intrépidos defensores de la gente bondadosa y pura. A la humanidad —consumida de pena por la ausencia de los más altos patrones de nobleza, valor, bondad, honor y conciencia— regresa el ideal, tal y como este se presenta ante los ojos de la sabiduría universal'.






Como autor del libro, me atrevo a asegurar que aquel que lo lea profunda y apasionadamente recibirá una especial iniciación en la caballería del Cáliz Sagrado  


Adorado nuestro, antes del trágico remodelado de adaptación, sobre el mundo había 1200 puertas doradas, a cuál más hermosa.


Se podían recorrer por orden y realizar un viaje a los confines del universo. Detrás de cada una existía una civilización, una ciudad jardín, un bosque maravilloso, un lago de los cisnes, un trono, un tesoro, una sala, un aposento luminoso y un concilio de los más luminosos ángeles.


 


Los radiantes caballeros entran en el mundo con llaves de oro en las manos, queriendo abrir de nuevo las puertas del Claromundo solar. El Santo Grial lo hará posible. Cuando una tras otra se abran las 1200 puertas doradas, que se transfiguran en arcos triunfales, ¡un Nuevo sol iluminará la Tierra!


Revelación del Santo Grial a Juan de San Grial


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


La rama genealógica de los desposines fue interrumpida por la Inquisición en la Edad Media. Roma destruyó deliberadamente la orden de la caballería blanca y borró cuidadosamente todas sus huellas criminales. Los agentes romanos, literalmente, cazaban a los caballeros del Amor Fino, desacreditaban su gran movimiento, los detenían por causas falsas, confi scaban sus propiedades, los sometían a torturas y ejecuciones públicas...


 


 


 


 


 


 


 


Y aún más, los ideólogos romanos erigieron una imagen deformada de los caballeros auténticos, para ello crearon una guardia militarizada para las cruzadas y hermandades monásticas, y las declararon órdenes caballerescas. Desde entonces, los caballeros llegaron a ser conocidos como diferentes tipos de cruzados, conquistadores, guardias de las centurias negras, esbirros, monjes tibetanos, fuerzas especiales al servicio de Hitler y de Stalin...


 


 


 


 


 


 


 


La falsa caballería, inquisidora, monástica y de cortejo es una patética caricatura de los verdaderos y valientes guerreros del Grial.


 


 


 


 


 


 


 


Juan de San Grial, al rehabilitar la imagen elevada del caballero, que descansa en la base de la cultura mundial, restaura el legado espiritual de la dinastía de los desposines, restablece el arquetipo de los hiperbóreos e intrépidos defensores de la gente bondadosa y pura. A la humanidad —consumida de pena por la ausencia de los más altos patrones de nobleza, valor, bondad, honor y conciencia— regresa el ideal, tal y como este se presenta ante los ojos de la sabiduría universal.


 


 


 


 


 


 


 


Juan de San Grial recogió grano a grano, literalmente, el tesoro espiritual de la caballería cátara y bogomila, reinterpretando su historia en la civilización moderna. No lo hizo de forma especulativa ni teórica, sino a través de su propia experiencia personal. Bajo el liderazgo de la Reina Celestial ha experimentado profundas iniciaciones y unciones místicas en los misterios de las huestes espirituales de la Teoengendradora.


 


 


 


 


 


 


 


Los iniciados conocen que la caballería auténtica nació de la Diosa Virgen Madre. Su valentía e invencibilidad radicaba en la total consagración a la Señora Minné.


 


 


 


 


 


 


 


Como le corresponde a un caballero de Minné, Juan de San Grial honra de un modo especial el nombre de la Invencible Generalísima, absorbiendo con todo su ser Su imagen, Sus sellos y el brillo de Sus vestes divinas. A través de la herencia de la jerarquía de fuego del Segundo Gólgota Solovkiano, recibió las reglas doradas de las antiguas órdenes del Grial.


 


 


 


 


 


 


 


El ungido recogió tesoros de valor incalculable, ofrecidos en abundancia como regalo a los futuros devotos virginales. Nuevamente, a través del prisma de la espiritualidad universal, fueron interpretadas las imágenes legendarias de grandes héroes del pasado: Tristán, Lohengrin, Perceval, el Rey Arturo, el Preste Juan...


 


 


 


 


 


 


 


Juan de San Grial es el fundador de una nueva caballería. Al recoger en su corazón el tesoro espiritual de las iniciaciones cátarobogomilas, lo enriqueció con nuevas perlas, entregadas por primera vez a la humanidad como revelación divina.


 


 


 


 


 


 


 


Siendo un maestro de la práctica interior, Juan de San Grial ha realizado en su viaje de vida muchas hazañas de abnegación. Por el bien de las perlas del amor Minné, haciendo un sacrifi cio, se apartó de lo que ayer todavía le era valioso y, al parecer, necesario. Brillantemente dotado desde su temprana juventud como poeta y músico, rechazó, sin hacer concesiones y sin vacilar, la perspectiva de una carrera fructífera, el éxito, el reconocimiento... Todo esto lo consideró desmerecedor de la alta vocación que sentía internamente como una genuina intuición. Sacrifi có todo lo terrenal por lo celestial.


 


 


 


 


 


 


 


A través del caballero radiante, modelado por la propia Madre Divina, nuevamente ha renacido y resplandecido la rama de los desposines hiperbóreos: desde el Rey Salomón, pasando por el general cartaginés Aníbal, por los cátaros perfectos, María Magdalena, hasta los ancianos Eufrosinia de Pocháev y Serafi m el Enternecido. Esta es la rama misteriosa de los verdaderos herederos del Dios del Amor.


 


 


 


 


 


 


 


Juan de San Grial dirige al hombre hacia el ideal de la inmortalidad humana, presentando las claves con las que concreta la gran victoria sobre el mal y la muerte. Comparte generosamente los secretos del camino, con la ayuda de los cuales los caballeros vencen su propio mal y el del mundo.


 


 


 


 


 


 


 


Al interpretar de la manera más profunda posible la práctica de caballería de los candiles egipcios de Atón Ra, los sabios babilónicos, los gnósticos partos, los ermitaños sufi s, los hesicastas de Athos, los perfectos cátaros, los ancianos no poseedores de bienes del Volga y los cristoveres siberianos, Juan de San Grial instaura una nueva forma de armarse caballero, basándose en los preceptos espirituales universales:


 


 


 


 


 


 


 


Catarsis.


 


 


 


 


 


 


 


Sobriedad.


 


 


 


 


 


 


 


Abstinencia.


 


 


 


 


 


 


 


Pobreza de espíritu.


 


 


 


 


 


 


 


Paciencia infi nita.


 


 


 


 


 


 


 


Esperanza en las fuerzas celestiales.


 


 


 


 


 


 


 


Salida del orden de este mundo.


 


 


 


 


 


 


 


Victoria sobre el mal interno y mundial.


 


 


 


 


 


 


 


¡Qué magnífi ca es la escalera infi nita de la perfección de la caballería cátarabogomila, con su inspiración divina! No tiene fi nal el camino de ascenso, donde cada devoto enfrenta numerosos combates, batallas, búsquedas, hazañas: los peldaños de la consagración a la Divinidad Bondadosa.


 


 


 


 


 


 


 


El camino del caballero es difícil y peligroso. Tiene que superar numerosas pruebas, vencer las seducciones y las tentaciones de este mundo, sobrevivir a mazmorras y desiertos, al dolor y a la muerte misma. Lograr un alto nivel de espiritualidad a través de la práctica de la catarsis del arrepentimiento, encender la vela de la metanoia, de la obediencia fraternal, de la tutoría del anciano blanco y de la incesante multiplicación del pacto personal y conciliar con la Reina Celestial. Contra los ideales depredadores del mammón, del materialismo, de los funestos programas familiares, de las prácticas cósmicas con viajes astrales y contactos con ovnis, están las hazañas de adoración.


 


 


 


 


 


 


 


No es sufi ciente para el caballero vencer la maldad interior. Es necesario unir en su corazón, tejer en una misma corona, las cuatro virtudes fundamentales de la espiritualidad hiperbórea: la Sabiduría, el Amor, la Bondad y la Pureza.


 


 


 


 


 


 


 


Al aceptar el voto de la virginidad eterna, el caballero asciende por las escaleras de la virginización hacia la divinización total y entabla con el prójimo una relación especial, el hermanamiento. La más elevada imagen bogomila son dos caballeros sobre un caballo. Pero aún más elevado es el ideal de los gemelos: la transubstanciación de dos en UN TODO inseparable por la fuerza del amor.


 


 


 


 


 


 


 


Sobre el tesoro espiritual de los caballeros cátarobogomilos no se conocía nada hasta la llegada de Juan de San Grial. El candil restablece la verdad histórica sobre la rama hiperbórea de los desposines, sobre el minnecanto caballeresco, la poesía y la música de los mensajeros de la luz, con la ayuda de los cuales se transliteró la espiritualidad hiperbórea.


 


 


 


 


 


 


 


Desde el siglo I, la orden caballeresca de San Andrés generó una gran cantidad de peregrinos, cálicas andantes, guslistas, bardos, liristas y cantores amundanos del amor puro. Con gran bondad y espiritualidad “no de este mundo” vencieron la injusticia, la magia, la violencia, las mentiras y la explotación.


 


 


 


 


 


 


 


Los nobles caballeros eran considerados por el pueblo como la élite espiritual de la sociedad, de origen absolutamente celestial. Las personas los llamaban divinidades descendidas del cielo, los cristos y las madres divinas del pueblo. Los ancianosteogamitas eslavos difundieron grandes ideales de amor a la humanidad, libertad de pensamiento, fraternidad, cordialidad y todos juntos se confesaron como los caballeros espirituales de la Diosa Lada, Mákoshi y Tara. A pesar de la represión y la Inquisición, la memoria de los guiados por la Madre Divina se conservó hasta hoy en día en el pueblo.


 


 


 


 


 


 


 


El caballero siempre es un guiado por Dios, al igual que la anciana Eufrosinia, Serafi m el Enternecido y Juan de San Grial: dirigido por la diestra de la Virgen, se nutre de sus pechos imperecederos con la leche de la divinización. Para el caballero, la Diosa Virgen Madre es una entrada mística a los más elevados arquetipos, ideales y misterios del cielo, de la Tierra y del hombre. Las beatitudes que Ella entrega a sus caballeros abarcan todo su ser por completo, los dirige hacia la cima del conocimiento de Dios: el Lecho nupcial con el Altísimo.


 


 


 


 


 


 


 


En la heráldica de la caballería blanca, Juan de San Grial revela la integridad del universo divino estampada simbólicamente. Por ejemplo, la lanza del caballero es la fuerza de la bondad virginal, capaz de vencer el mal, el Cáliz de los caballeros es el cuerno de la abundancia, el caldero milagroso de Dagda es el que brinda lo indispensable a sus elegidos... La espada mágica de los caballeros es la luz de Minné, que rompe las tinieblas de la maldad del mundo. La piedra caballeresca del Santo Grial es la divinidad escondida en el interior, la anhelada perla del amor que está llamado a encontrar el elegido.


 


 


 


 


 


 


 


Convertirse en un caballero cátaro, sostiene Juan de San Grial, es la más alta predestinación del hombre en la Tierra. Los nobles hermanos virginales son los salvadores del mundo, los que conservan los secretos de la gracia divina, los guardianes del univérsum, poseedores del Espíritu Omnibueno, las divinidades del Claromundo que han aceptado forma humana.


 


 


 


 


 


 


 


En el corazón de Juan de San Grial brilla el sol del amor superior. El caballero suprailuminado fue digno de la más elevada iniciación posible en la Tierra, la audiencia personal con la diosa Minné. El corazón del elegido, que alberga el dolor de la sufriente humanidad, se convirtió en el tesoro espiritual de la beatitud del Aposento nupcial.


 


Los descendientes de Juan de San Grial lo llamarán hacedor de grandes y heroicas hazañas, por haberse cargado con la cruz del pionero, con cuya fuerza el caballero vence la maldad del mundo.


 


Juan de San Grial posee una cualidad invaluable de caballero: tiene la aspiración irresistible de ser más de lo que es, todos los días se supera a sí mismo hasta el punto de no ser reconocido. Los ardientes seguidores llaman a su maestro el rey de la metanoia, tomando de él un gran impulso hacia la completa transformación interna.


 


Juan de San Grial es la personifi cación de la nueva y única imagen del caballero del tercer milenio. La recién nacida humanidad seráfi ca, conducida por la Almirantesa de los Carabeleros blancos, le revela al mundo la perspectiva desconocida de una nueva cultura espiritual. ¡Ved cuántos dones posee Juan de San Grial, propios de los reyes: poeta, músico, pensador, escritor, obrador de milagros, buen pastor!...


 


Al mundo vendrán brillantes creadores, constructores, arquitectos de Kítezh, científi cos y trovadores. Los caballeros bogomilos no solo salvarán al mundo del inminente desastre, sino que lo reconstruirán nuevamente, devolviéndole los más altos ideales de libertad, igualdad y fraternidad en el amor supracelestial. Nuestro atribulado planeta tendrá nuevamente su noble estatus de centro espiritual del universo. ¡De nuevo la Tierra, como en los tiempos de la antigua Hiperbórea, resplandecerá con la deslumbrante luz de la espiritualidad universal hacia todos los mundos y galaxias!


 


Boris Lébedev

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