Si, Acepto
Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Leer más

Crepuscle:un amor perillós

Meyer, Stephenie
Crepuscle:un amor perillós

Crepuscle:un amor perillós

Crepuscle:un amor perillós

Meyer, Stephenie
5,95€
Imposible de Servir

Este camino/ ya nadie lo recorre/ salvo el crepúsculo». Es un baiku de Basho, poeta japonés del siglo XVII. Y salvo el crepúsculo se llama el último libro de Julio Cortázar, que nunca habría aceptado la noción de «último libro», porque la realidad no se atiene a los órdenes cronológicos, sino a las órdenes de la memoria y la experi...
[Leer mas...]

Editorial
ISBN13
ISBN10
Tipo
Páginas
Año de Edición
Idioma
Encuadernación

Este camino/ ya nadie lo recorre/ salvo el crepúsculo». Es un baiku de Basho, poeta japonés del siglo XVII. Y salvo el crepúsculo se llama el último libro de Julio Cortázar, que nunca habría aceptado la noción de «último libro», porque la realidad no se atiene a los órdenes cronológicos, sino a las órdenes de la memoria y la experiencia. Cearenta años de una y de otra se funden, como el azar, en esta obra: calles de Buenos Aires, habitaciones de París, cuadernos de seda amarilla, delicadas telarañas de mujeres, Eliot y Boshu, Lionel Hampton, Louis Armstrong, págaros Roc, pameos y meopas. Meteoritos de una vida que su protagonista amó con el desorden lógico de la pasión, «que a su vez participa», dice el autor, «de la tontería y de la ingenuidad con muy alta frecuencia, loadas sean ñas tres». «Nunca quise mariposas clavadas un cartón; busco una ecología poética, atisbarme y a veces reconocerme desde mundos diferentes, desde cosas que sólo los poemas no habían olvidado y me guardaban como viejas fotografías fieles. No aceptar otro orden que el de las afinidades, otra cronología que la del corazón, otro horario que el de los encuentros a deshoras, los verdaderos». Éste es el hermoso objetivo que se propone al lector de Salvo el crepúsculo. Tras la última página, lo habrá alcanzado para siempre. Hay que leer a Cortázar.