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Manifiesto conspiracionista

Anónimo
Manifiesto conspiracionista

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Manifiesto conspiracionista

Anónimo
22,50€
Disponible

El Manifiesto conspiracionista es un lúcido análisis de lo ocurrido en los últimos años. Un texto colectivo y anónimo para reflexionar y discutir sin la tutela de los amos. «Somos conspiracionistas, como lo es a partir de ahora cualquier persona sensata. En los dos años que llevan mareándonos y que llevamos informándonos, hemos ...
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Editorial
ISBN13
ISBN10
Tipo
Páginas
Año de Edición
Idioma

El Manifiesto conspiracionista es un lúcido análisis de lo ocurrido en los últimos años. Un texto colectivo y anónimo para reflexionar y discutir sin la tutela de los amos.

 «Somos conspiracionistas, como lo es a partir de ahora cualquier persona sensata. En los dos años que llevan mareándonos y que llevamos informándonos, hemos adquirido toda la perspectiva necesaria para separar ?lo verdadero de lo falso?. Los ridículos ?autocertificados? que querían que rellenásemos para poder salir a la calle no tenían otro objetivo que hacernos aceptar nuestro propio encierro y convertirnos en nuestros propios carceleros. Quienes los diseñaron están ahora felicitándose. La puesta en escena de una mortífera pandemia mundial, ?peor que la gripe española de 1918?, ha sido efectivamente una puesta en escena. Los documentos que lo acreditan se han ido filtrando desde entonces; se verá más adelante. Las terroríficas modelizaciones eran todas falsas. El chantaje del colapso hospitalario tampoco era nada más que un chantaje. El espectáculo simultáneo de clínicas privadas poco menos que ociosas, y, sobre todo, completamente ajenas a cualquier requisa, bastaba para demostrarlo. 
[...] 
Cuando toda razón deserta del espacio público, cuando crece el absurdo, cuando la propaganda endurece su férula a fin de forzar la comunión general, hay que tomar distancia. Eso es lo que hace el conspiracionismo. Partir de sus intuiciones y ponerse a investigar. Tratar de entender cómo hemos llegado aquí y cómo salir de este pequeño atolladero del tamaño de una civilización. Encontrar cómplices y hacer frente. No resignarse a la tautología de lo existente. No tener miedo ni esperanza, sino buscar con calma nuevas armas. Las invectivas que lanzan todos los poderes contra los conspiracionistas demuestran hasta qué punto lo real se les resiste. La invención de la propaganda por la Santa Sede (la Congregatio de propaganda fide o Congregación para la propagación de la fe) en 1622 no bastó a largo plazo para la Contrarreforma. El descrédito de los graznadores termina absorbiendo sus graznidos. La concepción de la vida que tienen los ingenieros de esta sociedad es tan flagrantemente chata, tan incompleta, tan equivocada que no pueden más que fracasar. Lo único que conseguirán será devastar un poco más el mundo. Por eso es de vital interés para nosotros echarlos sin esperar a que fracasen».