Si, Acepto
Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Leer más

Cachito, cachito mío. Las partes y otros pedazos de personajes de la historia

Ordóñez, Miguel Ángel
Cachito, cachito mío. Las partes y otros pedazos de personajes de la historia
Cachito, cachito mío. Las partes y otros pedazos de personajes de la historia

Cachito, cachito mío. Las partes y otros pedazos de personajes de la historia

Ordóñez, Miguel Ángel
22,00€
Disponibilidad Normal 7 días

¿Sabía usted que la devoción por Santa Teresa de Jesús conlleva que su cuerpo se dividiera en múltiples cachitos y que alguno de ellos permaneciera más de 40 años en la mesita de noche de Francisco Franco? ¿Qué a aristócratas como Lord Byron o próceres americanos les gustaba coleccionar vello púbico? ¿Qué existió una peluca elabor...
[Leer mas...]

Editorial
ISBN13
ISBN10
Tipo
Páginas
Año de Edición
Idioma
Encuadernación


Materias:

¿Sabía usted que la devoción por Santa Teresa de Jesús conlleva que su cuerpo se dividiera en múltiples cachitos y que alguno de ellos permaneciera más de 40 años en la mesita de noche de Francisco Franco? ¿Qué a aristócratas como Lord Byron o próceres americanos les gustaba coleccionar vello púbico? ¿Qué existió una peluca elaborada con la pelambrera pudenda de las amantes de un rey? ¿A quién pertenecían los pechos que mayor importancia han tenido para la arquitectura moderna? ¿Qué relación existe entre el pene de Rasputín y la creación del perfume Chanel Nº5? ¿Se ha imaginado siquiera que detrás del celo enfermizo de Juana la Loca por estar junto al cadáver de Felipe el hermoso estaba la amenaza de secuestrar el cuerpo y que le robaron el corazón a hurtadillas? O, por venir a casi nuestros días, ¿del cerebro de Einstein guardamos algo más que admiración? Por extraño que parezca, a lo largo de la historia ha habido una gran demanda de pedazos, trocitos y cachitos corpóreos de personajes ilustres y famosos. Admiración, idolatría, culto, veneración, o simplemente afán de coleccionismo, lo cierto es que tenemos mucho en común con aquellos que entonces acumularon en sus estanterías huesos, pelo, dientes, corazones y otra serie de objetos íntimo de ciertos personajes. Miguel Ángel Ordóñez nos desvela en estas páginas no solo hasta qué punto llega el afán de posesión, el disparate por la propiedad y el coleccionismo, sino, sobre todo, hasta dónde llega la rareza del ser humano.