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¡Hola y adios! Groucho y sus amigos

Chandler, Charlotte
¡Hola y adios! Groucho y sus amigos

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Chandler, Charlotte
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Chandler, CharlotteComo buena californiana educada en Europa, reside en Nueva York. Sus polé-micas entrevistas para la revista Playboy a Dalí, Chaplin, Woody Allen, Franco, Perón, Hitchcock, Picasso, Sartre, Stra-vinsky y muchos más, la afianzaron poco a poco como una de las más brillantes perio-distas de los años sesenta. Desde muy jove...
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Editorial
ISBN13
ISBN10
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Páginas
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Chandler, Charlotte
Como buena californiana educada en Europa, reside en Nueva York. Sus polé-micas entrevistas para la revista Playboy a Dalí, Chaplin, Woody Allen, Franco, Perón, Hitchcock, Picasso, Sartre, Stra-vinsky y muchos más, la afianzaron poco a poco como una de las más brillantes perio-distas de los años sesenta. Desde muy joven se interesó por la historia del cine y, en par-ticular, por la conservación de películas. Fundó la American Friends Association of the Cinématheque Française en Nueva York y ha sido miembro del cuadro direc-tivo de la Film Society del Lincoln Center. Desde que conoció a Groucho lo siguió prácticamente a todas partes. Estaba a su lado cuando recibió el Oscar en 1974, cuando fue avasallado por la multitud en Nueva York tras la proyección de Animal crackers y, en Palm Springs, cuando, ya oc-togenario, visitó a sus hermanos Gummo y Zeppo. No es de extrañar, pues, que esta biografía haya despertado el entusiasmo de miles de lectores en todo el mundo.
Todo comenzó cuando Charlotte Chandler fue enviada un día por la revista Playboy para entrevistar a Groucho Marx. Se cayeron tan bien que, desde entonces, durante seis años, hasta la muerte del genial humorista en 1977, a los 86 años, compartió con él casi diariamente sus tertulias de amigos, sus preciosos recuerdos lejanos y sus sarcásticas divagaciones sobre el pasado más reciente, así como el relato de las extravagantes vivencias y las más o menos gratas aventuras amorosas que ha protagonizado. Hasta tal punto fue estrecha la convivencia de Charlotte y Groucho que éste acostumbraba a decirle : «Me conoces más que yo». Quienes no creyeron una sola palabra de lo que Groucho contó sobre sí mismo en Groucho y yo (Andanzas 168 y Fábula 30) podrán cerciorarse hoy, con esta biografía, de lo que era falso o verdadero, sin por ello dejar de pasarlo casi tan en grande como el propio Groucho viviéndola y la autora escribiéndola.