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Los caracteres de la edad contemporánea

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Los caracteres de la edad contemporánea

Los caracteres de la edad contemporánea

18,00€
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Fichte diagnostica su época como la edad de la ?acabada pecaminosidad?. Esta conclusión, tan severa, encuentra su justificación en la preponderancia absoluta del individualismo.Esta edición de "Los caracteres de la edad contemporánea" recupera la traducción de la obra que José Gaos publicó en...
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Editorial
ISBN13
ISBN10
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Idioma
Encuadernación

Fichte diagnostica su época como la edad de la ?acabada pecaminosidad?. Esta conclusión, tan severa, encuentra su justificación en la preponderancia absoluta del individualismo.


Esta edición de "Los caracteres de la edad contemporánea" recupera la traducción de la obra que José Gaos publicó en Revista de Occidente en 1934. La traducción viene precedida, además de por una introducción del propio Gaos al texto fichteano, por un riguroso y prolijo estudio de Roberto Navarrete, profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.


En las diecisiete lecciones que componen la obra expone Fichte su filosofía de historia. Para ello se basa en un trascendental que le permite determinar el fin y el sentido de la historia, pero estas elevadas pretensiones teóricas no le alejan de los hechos, del mundo histórico efectivamente dado. El mundo de Fichte es el de Napoleón, que en la imagen es acunado por el mismísimo diablo y que en buena medida explica el jucio tan negativo que emite sobre su época. Como es sabido, en el último periodo de su vida Fichte se convirtió en uno de los grandes ideólogos de la nación alemana, y su influencia se ha dejado sentir hasta tiempos muy recientes.


En la obra de Johann Gottlieb Fichte (1762-1814) se entrecruzan todos los caminos filosóficos y discursivos de su siglo, del que fue un intérprete excepcional. Su filosofía se sitúa a medio camino entre la obra de las colosales figuras de Kant y Hegel. Nunca la entendió como una disciplina de salón, y se implicó en todas las grandes confrontaciones de su tiempo: sufrió en primera persona las consecuencias de la disputa del ateísmo, participó de manera activa en el programa fundacional de la Universidad de Berlín, jaleó los ideales universalistas que provenían de la Francia republicana y defendió, en la teoría y en la práctica, los intereses nacionales alemanes frente a la ocupación napoleónica.