Si, Acepto
Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Leer más

Con la cocina no se juega

de Jorge, David
Con la cocina no se juega

Con la cocina no se juega

Con la cocina no se juega

de Jorge, David
17,90€
Consulte disponibilidad

El gran David de Jorge propone un acercamiento sin miedo ni moderación a los placeres de la comida.El objetivo de este libro es ofrecer infinitos platos que pueden combinarse con libertad absoluta: breves piezas que nos hablan sin solemnidad de vinos, aceites, mercados, platos, cocineros, restaurantes y comilonas, elaboradas c...
[Leer mas...]

Editorial
ISBN13
ISBN10
Tipo
Páginas
Colección
Año de Edición
Idioma
Encuadernación

El gran David de Jorge propone un acercamiento sin miedo ni moderación a los placeres de la comida.
El objetivo de este libro es ofrecer infinitos platos que pueden combinarse con libertad absoluta: breves piezas que nos hablan sin solemnidad de vinos, aceites, mercados, platos, cocineros, restaurantes y comilonas, elaboradas con un lenguaje coloquial y desenfadado, irreverente en ocasiones y siempre inteligente. Una invitación al disfrute de los placeres cotidianos. Amistad, amor o literatura, celebrados alrededor de una mesa y con la comida como eje de una experiencia múltiple, completa y, sobretodo, divertida.
España posee una cocina de creciente proyección internacional, con cocineros estrella y restaurantes por todo el mundo. Una invitación al goce sin moderación de placeres al alcance de todos los públicos.

«Con simpatía, franqueza y sin engolamientos ni jergas displicentes, David de Jorge prueba, sazona, corta, pregunta, felicita, sopla, descubre, sirve, recomienda, aliña, sonríe, recuerda y blasfema. La reacción del espectador al verlo en TV es inmediata: empiezas a salivar y sueñas con atunes gigantes bailando sobre un mar de jugos gástricos, ajos y cebollinos.» Sergi Pàmies
«David de Jorge nos da una lección de lo bueno que es comer sin bobadas tecnoescalofriantes.» Quim Monzó